Traición estructural.

Mi espalda es una traidora miserable.
Te cuento pues. Un día, allá por 2011, me estaba sentando como cualquier mortal cuando de pronto ya no me pude mover. Ahí quedé. Así encorvada caminé a la cama más próxima y me dejé caer, no sin sentir que 80 samuráis me clavaban espadas en la columna durante el proceso.
Me convertí en una torre de yenga a las 4 de la mañana en un bar de mala muerte. No podía mover ni el cuello, ni los brazos, mucho menos las piernas. Así por tres días estuve. Fatal, escandaloso.
Hernia lumbar, pensé, pero tan joven? Y si. Cuando pesas más de 80kg, tu peso promedio debería rondar los 60 kg, no te mueves nunca, fumaste desde los 13 años y encima llevas casi 30 años en posiciones que le dan la contra a tu anatomía, se puede dar este tipo de desenlace.
Y sí. Eran hernias: L4-L5, L5-S1. La más baja era la más pendeja. Hiperlordosis para colmo de males; eso ya como falla de fábrica.
Poco a poco me recuperé, comencé a moverme más, bajé de peso y la cuestión molestaba muy eventualmente.
Hasta hace poco que pasé la base 4. CSM. Mujer perimenopáusica de 43 años de edad, con antecedente de hernia lumbar, hiperlordosis y la flojera más pendeja que hayas visto en tu vida para ponerse a hacer ejercicios disciplinadamente, rezaría mi historia clínica.
Perdón que te hable medio como médica, pero así funciono cuando me quejo de mis dolores. Hace 3 años me abrieron como pescado para sacarme unos miomas de eeeeeeeste tamaño. Es decir, abrieron piel, grasa, fascia, MÚSCULO, y retiraron las bolas esas que no me dejaban vivir tranquila porque me aplastaban la vejiga.
Cirugía dentro de lo estándar. Me recuperé relativamente rápido, sin dolores eternos, ni nada. Aaaaa, pero mi columna: “no mi ciela, si el apoyo de adelante está deficiente, acá atrás haremos huelga”. Y juaz. UN solo mal movimiento y “tenga señora, sale su esguince de columna lumbar. De nada”. O sea, cuál era la necesidaaaaad!!!
Tardé una semana en recuperar movimiento. Lo logré. Ahora sí, vamoa ser disciplinadas. Terapia física, ejercicios diarios, nada de pesas ni gym porque a la señorita lumbar no le gusta. Pero ahí entraron las hormonas al chat. CSM, LAS HORMONAAAAS!
Cuando llegas a los 40 todo cambia. Nos pasa a todas, te pasará a tí también, si es que no te pasó ya. La grasa se acumula distinto. Lo que antes metabolizabas bonito, ahora se queda en tí por los siglos de los siglos. Retienes líquido. Duermes como el culo. Pierdes colágeno. No solo la cara se te cae, sino que tus articulaciones comienzan a tomar el control y “a ver señora, intente sentarse sin que le truenen las rodillas”. Virgen santísima!
Y mi columna. Ah, mi columna. Traicionera maldita, puñalera, perrísima.
Hace tres días quiso hacerse notar. Disforzada la muy desgraciada. “Hola? Aquí estoy, me olvidaste?”. Algo así me dijo. Porque las últimas tres semanas dejé de hacer ejercicios por meterme de cabeza a terminar mi página web, editar mis libros e interactuar con todos ustedes, personas divinas y chismosas - como yo, los tkm 🫶🏼.
Como un vaivén ha sido. Duele. Exige atención. Se la doy. Deja de doler. Le quito atención. Entonces ahí la ves tú en plan: “óigame, señora, que me haga caso, le dijeeee!” Y vuelta a obligarme a la posición vertical u horizontal fijas. Ayer estaba mejorcita, gracias.
Por estar mejorcita me tomé unas chelas con mi marido. Pocas, plan relax, buena música y un rompecabezas. Todo muy bien, divertido, momentos de unión y bienestar espiritual si se quiere. Me fui a dormir relajada, temprano y contenta.
Hoy me desperté cero resaca porque tomé harta agüita entre bebidas alcohólicas - anota ✍🏼. Me senté al borde de la cama, estiré el brazo para coger el celular y ver la hora. SEÑOR JESUSCRISTO!!! Algo se tronchó, sonó y ahí quedé.
Lo más simpático de todo? Que venía de estar por fin relajada y sintiéndome bien. Más-peor todavía? Hoy son las elecciones municipales de mi hermosa tierra natal, Perú. Me toca votar en otro distrito, me toca también llevar a mi papá a votar. Él ya no tiene obligación de ir a votar, pero a ver dile eso, que no haga contar su opinión. De un cachetadón te cierra el hocico, porque no importa la edad, él sigue teniendo los mismos derechos y los hará respetar hasta el día que se muera. Así me ha dicho.
Pero bien, o mejor dicho, mal; con la columna así olvídate que puedo manejar. Porque lógicamente, no basta con que te joda la espalda baja, te tiene que joder también tooooooda la pierna derecha; la infame ciática le dicen.
Así que el plan de hoy es el siguiente: viene el taxi, subo con parsimonia de reina madre de 96 años, recojo a papá, bajamos los dos del auto de la misma forma que ingresamos, con la elegancia obligada por nuestras espaldas hechas concha. Votamos. Repetimos la coreografía automovilística.
Le voy a decir que se vista con los mismos colores que me pondré yo, cosa que entramos al colegio haciendo match, en vista de que deberemos entrar los dos a paso de procesión, bien derechitos, cada uno con su bastón. Ay caray.
Esta vez no confiaré en mi cuerpo. En estos días, cada que digo: “ah, por fin está cediendo, ya estoy mejor”, e intento hacer mi vida normal, mi columa: “JAJAJAJA, NO”.
Ni modo. Ojalá no te pase. Pero si te pasa, no confíes nunca en la desgraciada esa. Y haz ejercicio mi estimada bola de cebo que no se mueve por flojera. Si no vas a terminar como yo en estos momentos: relatándote mis peripecias un domingo en la mañana que toca ir a votar porque sino te ponen multa.
Bueno, te deseo lindo día. Besitos en la rodilla mala 😘
Comentarios
Comentar