Tengo la cabeza hecha bolsa.

cerebro con opción para refresh

Pucha, yo solo quería republicar mi libro y mira en lo que terminé. La idea era buscar una página para la venta de mi libro, uno que escribí casi sin pensar, en los espacios que tenía cuando trabajaba en consultorio. Fue para un concurso de la Cámara Peruana del Libro allá por 2015. Así empezó todo este alud que ahorita me tiene escribiendo torpemente con tantas ideas que me inundan el cerebro en estos momentos. Vendría a ser el equivalente digital de “vamos a cambiar las cortinas” y terminas remodelando toda la cocina. Diosssss.
La cosa es que escribí el libro entre computadora y mi cuaderno – siempre llevo encima un cuaderno – lo edité, lo mandé al concurso y ni madres; ni mención honorífica, pero ya qué importa, me olvidé del asunto hasta que llegó la pandemia.
Todos parábamos metidos en la casa sin mucho qué hacer desde el día que se cerró el Perú – Perú is closed – así que dije por qué no? Reedité el libro del concurso. Lo amplié, le metí más escenas, más personajes, más emociones. Lo parí en Amazon y varios de mis amigos me escribieron para darme sus opiniones bonitas y sus respectivas congratulaciones, y yo dije oh tsssss, recontra emocionada, pues. Así que bueno, más adelante, cuando ya nos soltaron de las jaulas, un amigo me contactó con una editorial y dije: ya está, este es mi momento 😌.
Y lo fue, claro que sí. Una pena que la editorial resultó todo menos profesional y no hizo mucho por mover mi novela, pero bueno, shit happens, uno nunca sabe, a veces sucede, todo lo que quieras. Quedó ahí.
Hay otro libro bajo mi teclado. Uno que considero mi obra maestra. Uno que tiene literal mi corazón puesto desde la primera página. Pero hija, lo que es el mundo editorial que si no eres conocido ni te miran. Así que decidí ir avanzando como quien no quiere la cosa y republicar mi novela ya lista, como para ir avanzando, como quien no quiere la cosa. Como quien no quiere la cosa? 🤣🤣🤣🤣
Y así empezó todo. Buscando una plataforma que no sea usurera como Amazon o Apple Books, que te cobran hasta el aire que respiras y por vender tu libro, casi que terminas tú pagándoles a ellos. El capitalismo, hija, el capitalismo, el Jeffrey Bezos y la hipotenusa.
Así fue como se me ocurrió preguntarle a la IA si era posible, no será mucha molestia, usted cree, joven… armar una web propia donde pueda publicarlo. Y ahí fue que cagamos.
Empecé diseñando una tienda para mi libro y terminé diseñándome a mí 🥹.
Y aquí me ves, peléandome con chatGPT porque lo aturdo tanto que termina haciendo pan con mango a lo que ya estaba bien, renegando por la burocracia de las plataformas de pago, levantándome todos los días desde hace una semana a las 6 am por la cantidad de ideas que se me rebalsan por las orejas, escribiendo esta entrada cuando la página ni siquiera está del todo lista y con extrasístoles ventriculares miles por la emoción de compartir algo que es tan propio, tan mío, tan escencia como es escribir.
ChatGPT terminó ayudándome a diseñar una página recontra bonita, pero también recontra blogger aesthetic tomando matcha frente al amanecer en el bosque; o sea, broder qué fueeeeeeee. Yo de dónde! Así que le dije: vamoa rediseñar toda la cuestión; y vueeeeeelta horas de “así no te dijeeeeee” y más panes con mango de ChatGPT porque lo saturé.
I wish que eso haya sido todo el asunto, a esto súmale que la criaturita comenzó a pedir órganos. Que el lector online, que el pago automático con envío automático, que Mercado Pago es el más conveniente, pero aaaaaaa, nadie me dijo que era un burócrata de mesa de partes de la municipalidad de Lima!!! Súmale que el botón de comentarios debe hacer que el comentario sea editable, que el botón de compartir se vea bien, que en el cel no se desencaje el bebe, en fin. Terminamos construyendo un centro de operaciones de la NASA en Chorrillos porque un día me levanté con la idea de que quería republicar mi libro de 25 soles en versión digital.
En lo que voy escribiendo todo esto, me doy cuenta de que por querer sentir mi identidad literaria nuevamente, terminé haciendo de autora, editora, directora de arte, product manager, soporte técnico, señora indignada con Mercado Pago, entre otros. Multidisciplinaria le dicen en Linkedin.
La verdad de la milanesa es que extrañaba escribir. Profundamente. Por qué michi lo dejé? Chamadre, es que la vida te hace pensar en: primero la plata, primero trabajar y después, si te sobra tiempo haces algo que te entretenga.
Nooooo amigos, no caigan en la seducción del cochino dinero. FUCK la plata, hay que ser felices mejor, qué tal?
Bueno, un gusto, ah? Bonito día.

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