Qué le pasó a Sabrina? - Capítulo 6

chino cool con radio

Poco más de un mes de empezar el cole, se anunció fiesta en casa de Nora, por su santo. Nora era bien lorna, parte del grupo comodín. Desde segundo ya no se hacía fiesta sino “reu” y casi siempre en casa de Sebas; lógicamente, siempre había alcohol.
Pero Nora decidió hacer fiesta e invitó a toda la promoción. Como su grupo comodín era grande y ellas nunca se metían con nadie, nadie se metía con ellas y hasta el grupete popular terminó en su fiesta bailando como en las épocas de las fiestas de luces psicodélicas. Eso sí, todos llevaron botellas de trago para animar el ambiente y todo el jardín se llenó de humo de cigarro. Sabrina fumó más de la cuenta, se mareó horrible y tuvo que sentarse.

Menos mal no estaba tan pendiente de si alguien la sacaba a bailar. Con la costumbre de las reus ya no había esto de la fila de hombres y la fila de mujeres, ni tampoco bailar “pegado” a por lo menos 1 metro de distancia si tocaban alguna canción de Bryan Adams. El que quería bailaba, el que no, no.

Sicilia pasó por su hijita a las 10:30 pm, que obviamente, a Pedro le pareció un escándalo, *¡esas no son horas de llegar a la casa!*

—¿Y qué tal? ¿Hubo baile? —preguntó Sicilia, un poquito seria.
—Sí, normal. O sea, el que quería bailaba y el que no, no —respondió Sabrina medio sobrada.
—Ah… ¿y quiénes estuvieron? —siguió ella.
—Fueron casi todos, pero yo me la pasé con Pamela, Anne Marie y Ana Lucía… más bien Hortencia terminó bailando una lenta con Juan José, los dos un poco borrachos… —se fue de boca Sabrina. Muy tarde para retirar lo dicho—. O sea, yo no tomé nada, mami, en serio. Aranza y ellos llevaron trago y la cosa es que Hortencia, que se muere por Juan José, terminó bailando con él y los dos estaban borrachos y ella se le colgaba y el pobre no podía sostenerla y los dos estaban que se caían, je je —terminó de contar burlona, al mismo tiempo que trataba de arreglarla por abrir la bocota con lo de la borrachera.
—¿Y todos estaban tomando?
—No, mami, solo los del grupete.
—Tranquila, Bri, yo prefiero que me cuentes estas cosas, así podemos conversar y yo me siento más tranquila. No te preocupes, no le diremos nada a papito —dijo con una sonrisa cómplice y susurrando hacia el final.

Los pocos cigarros que quedaron de la cajetilla que Sabrina casi se empujó durante la fiesta fueron descubiertos y confiscados al día siguiente por Sicilia, mientras Sabrina estaba en la ducha.

—Bri, encontré esto —confrontó Sicilia con las pruebas ni bien Sabrina salió del baño.
—… —Sabrina se quedó mirándola pasmada sin saber qué responder.
—Ayer sentí olor a cigarro, pero preferí no hablar de eso. Te notaba bien contenta por la fiesta —dijo.
—Bueno, no es que fume todos los días, ni todo el tiempo —respondió finalmente Sabrina.
—Dime, ¿quieres seguir fumando?
—A veces me provoca.
—¿Sabes el daño que hace esto?
—Sí, da cáncer.
—Mira Bri, siéntate —se hizo a un lado en el borde de la cama—. Yo también he pasado por probar cigarrillos de chica, y alcohol. Todos pasamos por esa etapa. Quiero pedirte algo —hizo una pausa—. Yo me voy a quedar con estos que quedan y los voy a guardar. Cuando quieras fumar, vienes y me pides.
—¿Qué?
—Anda, no le voy a decir nada a papito, él no va a entender —dijo sonriendo y tapándose la boca con un dedo, en señal de secreto.

Sabrina se fue a ver tele un poco confundida con esta nueva complicidad; esperó dos días para ponerla a prueba.

Sin pensarlo mucho más, buscó a Sicilia en su cuarto para pedirle un cigarro, a lo cual le respondió con una negativa rotunda, cargada de amor, por supuesto, explicando que ella dijo que podía pedirle cuando le provocara, pero eso no quería decir que ella se los iba a dar.

Ni modo, a caminar hasta la librería a comprar más. Era necesario. Lo de Sebas y Mariella la tenía mal y fumar ayudaba a disipar un poco el malestar. Le quitaba peso a todo lo de Sebas, que está con Mariella, que a mí ni bola, a Aranza tampoco le importo y mi papá no me deja salir a ninguna parte y las fiestas ya no son fiestas, sino “reus”, con alcohol y si no chupas eres lorna…

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