Qué le pasó a Sabrina? - Capítulo 4

vaca pensativa en la playa

Se pasó al toque la última semana de vacas y, para despedirla, Sicilia llevó a Sabrina y Julieta al Regatas.

De Mirko y Nicolás no hablaron más desde que se confesaron el asunto hacía por lo menos un mes. Sabrina recordó espontáneamente ese tema porque era sábado y Julieta no fue a Sol y Mar.

Intentó dejarlo pasar; no quería agobiarse con envidias ni historias que no tenían ni cabeza ni pies, como la suya con Nicolás.

La estaban pasando súper bien, tiradas sobre la arena, Julieta con bikini, Sabrina con ropa de baño, porque más flaca, sí, pero los rollos todavía se le notaban cuando la ropa no le cubría todo el cuerpo.

Hacia las 3 de la tarde, mientras caminaban por el muelle de la playa 2 para «quemarse más», Julieta se encontró con un tal Gerónimo, amigo de la playa, que con las justas saludó de lejos a Sabrina y de frente le dijo a Julieta que Mirko la extrañaba, que se sentía choteado. Todo en broma, claro.

Julieta se rió y Sabrina se quedó parada al lado, deglutiendo su triple integral, sin tener idea de cómo se entabla una conversación con personas que se conocen de otro lado y tienen amigos en común que ella no conoce, algo que aparentemente pasaron por alto los talleres de desarrollo personal del Instituto Frieda Holler.

Peor aún, cayó en cuenta de que Mirko sí existía y se moría por Julieta. Por un segundo, Sabrina había pensado que Mirko podría ser también una fantasía narrada por Julieta; esa idea la hacía sentir acompañada y no como la única tarada que se inventaba enamorados para no quedar mal frente a su mejor amiga.

Naranjas. Mirko existía y Julieta estaba regia, comiendo su triple en pan normal, riéndose a carcajadas con el amigo de su enamorado, en bikini y descalza, sin tener que esconder la barriga, al costado de Sabrina, con vestido de playa encima de la ropa de baño, no bikini, sandalias tipo ojota para que el suelo no le queme las plantas de los pies, sintiéndose ínfima al lado de Julieta que ya se estaba despidiendo de su amigo de Sol y Mar, Gerónimo, también del Markaham, como Mirko.

—Cuerazo, ¿no? —comentó Julieta. Ella, una chica linda de 13 años, al lado de una señora de 14, con vestido de playa y ojotas.
—Ja, ja, ja, sí —respondió Sabrina por decir algo.

Era bien cuero Gerónimo, pero justamente por eso, con las justas le hizo «chau» de lejitos y Sabrina volvió a sentirse cucaracha y no persona, como en el cole.

Le cayó pésimo el rollo del amigo cuero de Julieta, a su vez, amigo del enamorado de Julieta, que resulta, sí existía. Sabrina optó por cambiar el tema para no arruinar por completo el último día de playa de las vacaciones y comenzó a hablar de Paul McCartney; Julieta le dio cuerda hablando de Ringo, su favorito. Y menos mal. Sabrina ya ni recordaba todo el floro que le metió de Giancarlo y Nicolás, el ex y el actual.

Regresaron a casa rojísimas y contentas. La conversa de Paul y Ringo estuvo bien entretenida.

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