Ah, médico general. Ya, ok.

mono medico hablandole a lupe

Una de las frustraciones más escandalosas de ser médico es cuando te dicen: ah, eres médico, qué bueno! Y acto seguido: qué especialidad?
Yo no hice especialidad. Me gradué de la universidad el en abril de 2009, con internado culminado el 31 de diciembre de 2008. Salí hecha una doctora ya no ya, ni calculas todo lo que aprendí en 7 largos años de carrera universitaria. Pero una cosa es la universidad y otra el mundo real.
Plan inicial: estudiar para los Steps - darlos - aplicar - match en USA - yay! Residency!
Ay mi ingenuidad. Según yo, había que seguir los pasos concretos de cuando recién te gradúas. Consigues una chambita que te paga poco pero siquiera algo como para sentirte medio independiente, que te de tiempo para estudiar, haces QBanks en tu casa, luego los trámites para los Steps, en fin, pan comido.
Lo que no consideré es que para lograr todo eso, había que tener buena salud mental. Chamáquina. Y justo 2009 fue el año en que comenzó el declive. Pasaron cosas, amigos, pasaron cosas. El vórtice comenzó a devorarme hasta que finalmente, un par de años después, toqué fondo. Dar el Step 1? Ja! No mamita, ubícate primero. No estaba en condiciones, de ningún tipo, para dar examen; empezando porque nunca llegué a estudiar como debía y terminando en que la tierra me tragó y de un momento a otro dejé de existir públicamente incluso para mis familiares y amigos. Es chismesaso todo ese rollo, pero no motivo de esta narración, así que continuo.
Cuando logré salir del fango, mucho, mucho tiempo después, ya no era la misma persona. Tenía el mismo plan, si, pero definitivamente ya no la misma visión de mi futuro. Cuántas cosas pueden cambiar en uno mismo cuando te rompes en pedacitos, no? Bueno, la cosa es que intenté de nuevo. Conseguí otra chambita, me empapé de medicina luego de buen tiempo fuera de circulación, estudié - ahora sí - y nunca, en ningún momento, sentí que estaba haciendo lo que quería realmente. En ese ínterin fue que estudié psicoterapia, me gradué, y listo, al menos tenía un pequeño as bajo la manga.
Eventualmente hice SERUMS de verdad, porque la Sathya de 2009 tenía en la cabeza estupideces como: equivalente y que daddy me consiga plaza con sus amigos. Pffff. Al final, el mismo día de la adjudicación de plazas, me levanté y dije, por qué no? Fui y adjudiqué a una plaza de solo 6 puntos, pero que me permitió ir y volver a mi casa a diario y sin guardias nocturnas que me dispararan las migrañas como antaño. Lo hice solita, sin ayuda de mi papá. MINSA me pagó el primer sueldo como 3 meses tarde, ahorré y cuando terminé porfeeeeeen, me largué de viaje a tomar las primeras vacaciones reales en mis trentaitantos años de vida.
Me metí a la docencia también. Le agarré viada y ya no paré. Me metí a academias e hice un total de dos intentos de examen de residentado. Jalada. O sea no, pero no agarré la plaza que quería y dije sabes qué? Quédense con su cochino examen de CONAREME 😤.
Cogí una maestría en medicina :) Ahí fue que vino la pandemia. Comencé a hacer psicoterapia, con tremenda necesidad que había por tan nefasto momento en nuestra historia. Cambié de chamba, descubrí que ser auditora médica integra todo lo que me gusta: horario establecido, sin guardias, sin lidiar con gente reclamando, sin estrés y para no dejar de lado mi parte clínica, me metí de voluntaria al CGBVP 🫡. Sigo enseñando. De hecho, mi segunda Maestría la hice en Educación.
No soy especialista. Nunca fue un requisito ser especialista. Medicina es la única profesión en la que te miran como insecto si no tienes especialidad. Porque 7 años (2 más que una carrera regular) no son suficientes, siempre es necesario más status, más cartones en la pared, en fin. Y los que más te miran hacia abajo cuando eres médico general son los mismos médicos. Ah, médico general, ya ok, permiso…
Varias de mis gentes han seguido el mismo camino. Antes era impensable. Ahora cada vez más médicos orientan su grado de bachiller en medicina a otros rubros, sobre todo aquellos que no te demandan tiempo, energía y salud mental, como auditoría médica privada, salud ocupacional, gestión en salud o docencia. Ya cada quién. Otros, incluso siendo especialistas, entran a la industria farmacéutica y con eso viven la vida de lujos que siempre quisieron. Está mal? Nooooo 🙂‍↔️, de ninguna manera. Lo mismo para los que se dedican a cantar, a escribir, a la carpintería, en fin. Quién te dice que no puedes solo porque estudiaste medicina? A caso hay contrato de por vida? Pfff.
Eso sí, te confieso que se siente feo. Allá arriba te he listado prácticamente mi CV. Yo sí siento que he hecho muchas cosas importantes, que hago cosas que me gustan, que tengo la vida que quiero. Soy también muy consciente de que no estoy dispuesta a sacrificar mi paz, mi sueño y mi tiempo por llevar una residencia mal diseñada como la que se imparte en este país tercermundista 😒. O sea, ya viví eso de no dormir, de tener migraña a diario, de que te castiguen porque no le caes bien al R3, que encima no tengas horario de entrada ni de salida. Broder, tengo 43 años, ya no estoy para esos trotes ni para esos tratos, francamente. Y en última instancia, es una decisión personal.
No estoy diciendo que ABAJO LA ESPECIALIDAD CON SU RESIDENCIA MÉDICA! ni mucho menos. Es correcto llevar una especialidad si es lo que realmente quieres - tampoco es que te vas a sentar a esperar que te lluevan oportunidades pues, de eso también estamos conscientes - , lo que digo es que esta decisión la tomé luego de un montón de experiencias que marcaron mi alma con fuego. Y sopesando riesgo-beneficio, pues no, no vale la pena, sorry. Si quieres otro día te cuento de los desprecios que recibimos los médicos generales por todos lados.

Kudos para todo aquel que sí está dispuesto a sacrificar mucho por lograr sus objetivos, eso sí es algo digno de admiración. Con toda sinceridad te lo digo.
Bonito día 😘

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